Mi historia

¡Bienvenid@ a este espacio! Soy Montserrat Salamanca: madre, profesional, Neurodivergente y persona con discapacidad.
Mi camino no comenzó desde la teoría, sino desde la experiencia, la escucha y el vínculo.

Soy una profesional sorda y neuroafirmativa. Mi forma de habitar el mundo ha estado profundamente marcada por vivir la comunicación, la accesibilidad y la diferencia desde un lugar personal. 

Esto no solo define quién soy, sino también la manera en que acompaño: desde la empatía, el respeto y la convicción de que todas las formas de comunicación son válidas.

A lo largo de mi trayectoria, me he enfocado en el acompañamiento a familias y entornos educativos de personas neurodivergentes, especialmente sordos y autistas. Mi trabajo no parte de la idea de corregir o normalizar, sino de comprender. Comprender a la persona, comprender su forma de comunicarse, y comprender también al entorno que la rodea.

Mi hijo: mi motor

Esta forma de acompañar no nació en un laboratorio académico, sino desde la experiencia viva, tanto en mi camino profesional como personal. 

Ser madre de un increíble niño autista (y ahora, de otro bebé en camino) fortaleció una convicción que ya formaba parte de mí: que la neurodiversidad y la discapacidad no son algo que deba corregirse, sino comprenderse y acompañarse desde el respeto, la accesibilidad y los apoyos adecuados.

Por ello, trabajo desde un enfoque neuroafirmativo, que reconoce la neurodivergencia como una forma legítima de desarrollo humano. Esto implica acompañar sin buscar cambiar la esencia de la persona, priorizando siempre su dignidad, su autonomía y su bienestar.

Además del acompañamiento directo a familias, imparto talleres y espacios de formación dirigidos a escuelas, contribuyendo a la construcción de entornos más accesibles, respetuosos e inclusivos.

Escuchar con el corazón

es un compromiso con la dignidad humana.

Durante mucho tiempo mantuve un perfil discreto. Hoy elijo compartir mi voz y experiencia como parte de un compromiso ético: contribuir a construir entornos más respetuosos, accesibles y humanos para las personas neurodivergentes.
“Escuchando con el corazón” nace de esta convicción profunda: que escuchar va más allá del oído. Escuchar es observar, es respetar, es validar, es estar dispuesto a comprender otras formas de existir y comunicarse.

Mi compromiso es acompañar desde el respeto, la ética y la humanidad.



Si lo que lees aquí resuena contigo, será un honor para mí acompañarte.